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El horror del "dilema de la última cama"

Actualizado: jul 28

En España apareció un video que muestra al jefe médico de un hospital de Madrid enseñando a su equipo el instructivo que recibieron de las autoridades para definir a qué paciente atender en caso de un inminente colapso del sistema por el Coronavirus. Y cómo se dejó sin atención a ancianos. Los casos de Chile, Bolivia y Ecuador. Qué pasa en Argentina.



Por Gabriel Michi




La vida o la muerte. Nada más y nada menos. Eso es lo que se pone en juego cada vez que el personal médico de distintos lugares del Mundo se enfrentan ante el terrible "dilema de la última cama". Es decir, verse obligado a decidir entre dos pacientes para determinar a quién destinarle el último lugar disponible en una Unidad de Cuidados Intensivos. Eso que parece sacado de una película dramática es hoy una realidad efecto del Coronavirus y el consiguiente colapso del sistema sanitario en distintos países. Hubo denuncias de esas situaciones extremas en España, Chile, Ecuador y Bolivia, por citar sólo algunos. Y, pese a que las autoridades suelen tender a negarlo, poco a poco afloran testimonios y documentos que demuestran que eso ha ocurrido o está ocurriendo. Y que la decisión de a quién se le da la una oportunidad de seguir viviendo y quien quedará marginado de esa chance, quedaría en manos de los médicos. Y lo sufren. No les es indiferente. Al contrario. Se ponen en juego el juramento hipocrático, la ética profesional y todos los valores humanos que han cosechado en su vida.


Argentina no ha llegado a esa instancia. El nivel de ocupación de las UCI en el área metropolitana (la más afectada del país y donde se concentran 9 de cada 10 casos de COVID 19) es, al promediar junio, menor al 60%: un 57% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el 51% del Conurbano bonaerense. A nivel país, la ocupación de las UCI es del 45%. Pero para muchos, lo peor está por llegar. Por eso fue importante que, con la instalación de una cuarentena rígida, se haya ralentizado la curva de contagios para lograr que haya más respiradores y camas disponibles y que no se produzca el embudo mortal que caracterizó/a a los hospitales de otros países. Sin embargo, eso puede ocurrir si la tasa de contagios se multiplica en la Argentina como viene sucediéndose en las últimas semanas. Y si no se logra frenar, quizás los médicos del país deban enfrentarse al "dilema de la última cama" también aquí. Algo que, sin dudas, les quita el sueño.




Un instructivo polémico


En España, que hasta mediados de junio había acumulado unos 240.000 infectados y unos 27.000 muertos, las autoridades negaron en el peor momento de la crisis sanitaria el personal médico haya tenido que pararse frente a esa dicotomía mortal. Sin embargo, ahora apareció un video -publicado por el diario El País- en el que se observa a un jefe médico del Hospital Infanta Cristina de Parla, al sur de Madrid, mostrándole a su equipo las instrucciones que llegaron desde las autoridades de la capital española sobre esta cuestión. Eso ocurrió a finales de marzo pero recién ahora se conoce el video. "Esto es un trauma. Vamos a denegar la cama a los pacientes que más riesgo de morir tienen pero necesitamos reservarla para los que más años de vida podemos salvar", describió el galeno.


El médico, en un taller que duró unos 19 minutos, les enseña al resto de su plantel las filminas con ese "instructivo". Y señala que uno de los primeros sectores afectado por esa batería de "recomendaciones" son los adultos mayores que viven en residencias para ancianos. A ellos, según revela el galeno, ya les estaban denegando los lugares en los hospitales, aún cuando enfrentasen cuadros graves de COVID 19. “Se les está dando terapia para infección bacteriana y si es un COVID, mala suerte", comenta. El Coronavirus pegó muy fuerte en el sector de esos hogares para ancianos: dejó más de 6.000 muertos en los geriáticos de Madrid, una ciudad que en total contabilizó hasta el momento unos 8.600 fallecidos. Es decir, que las defunciones en esas residencias fueron en 70% del total madrileño.




El crudo video deja al desnudo algo -que también se había denunciado en el peor momento del Norte de Italia- que era un secreto a voces. Pese a las desmentidas oficiales. Eran "órdenes políticas" que, en definitiva, significaban marginar de la cura a personas mayores en situación más complicada.


En aquel contexto, según el relato del especialista, estaban a 48 horas de colapsar las Unidades de Ciudados Intensivos de la capital española. Frente a eso, la directiva era, ni más ni menos, ponerse más estrictos en el acceso a los hospitales. Si por ejemplo eran pacientes jóvenes con un cuadro leve, se los enviaba de vuelta a sus casas. “Si queremos salvar a nuestros ancianos tendremos que asumir de alguna forma... arriesgar a que un paciente joven, que si empeora nadie le va a denegar una cama de UCI, esté en su casa”, dice el médico.


Es posible que en las próximas semanas a un paciente de x edad se le deniegue el ingreso hospitalario porque necesitemos la cama para otro paciente que se beneficie más de ello. Esto es un trauma. Vamos a denegar la cama a los pacientes que más riesgo de morir tienen pero necesitamos reservarla para los que más años de vida podemos salvar”, añade.


Si bien el diario El País, habló con el portavoz del hospital en cuestión y éste le aseguró que nunca se rechazo a pacientes por su edad, también recogió testimonios de hijos de personas mayores que contradicen esa respuesta y aseguran que sus familiares fallecieron por falta de atención. Y citan el caso de Julia Mirón, cuyo padre murió el 5 de abril por Coronavirus en una residencia para ancianos: “Durante todo el tiempo que estuvo enfermo en ningún momento la dirección del centro ni Sanidad de Madrid llevaron a mi padre al hospital, donde tal vez hubiera habido una posibilidad de salvar a una persona, por mucho que fuera una persona de 87 años”, denunció.


Esta situación derivó en que, hasta el momento, más de 400 hijos y nietos hayan querellado a la Comunidad de Madrid y a varias residencias por no prestarle la asistencia imprescindible a sus familiares que finalmente murieron. La Presidenta de la Comunidad de Madrid desmintió la nota de El País a través de un tuit: "Después de lo vivido, de los momentos tan duros afrontados, los hospitales de Madrid tienen que defenderse de filtraciones y bulos. Esto no eran instrucciones sino una sesión interna entre médicos para analizar todos los escenarios posibles de pandemia", señaló Isabel Díaz Ayuso.



El video vendría a desarmar las negativas oficiales madrileñas sobre que se haya tenido que resolver en algún caso el "dilema de la última cama", posibilitando que sobreviva aquel que estaba más apto desde el punto de vista de su salud y dejando de lado al que menos chances tenía de superar el cuadro de COVID 19. Y las palabras del médico dejan al desnudo lo que ellos mismos sentían: "Eso es drástico. Esto es horroroso. Ojalá no nos hubiera tocado vivirlo"




En Chile, también


El 16 de junio una declaración de un diputado oficialismo chileno generó mucha polémica en Argentina. Andrés Celis Montt, miembro del Partido Renovación Nacional e integrante de la Comisión de Salud de la Cámara, deslizó que, ante la inminente saturación del sistema sanitario en el área metropolitana de Santiago de Chile, podrían enviarse pacientes graves de COVID 19 a hospitales argentinos. Su explicación también se basó en una cuestión de distancias y riesgos. Sería menos peligroso llevar a una persona en condición crítica a Mendoza, San Juan e incluso a Buenos Aires que a las regiones de Magallanes o Concepción en su propio país, ya que están a más horas de vuelo. Y eso se basa en que ya ha ocurrido que, por falta de camas en las UCI del área metropolitana de Santiago, han tenido que derivar pacientes a otros lugares del territorio chileno.



El diputado Celis Mont generó polémica.

“Ante el colapso, en vez de trasladar a pacientes críticos con Covid-19 a Concepción, por qué no utilizar los recintos hospitalarios de Argentina de las provincias cercanas a nuestro país. Como ustedes (por Argentina) no están saturados, podríamos hacer un convenio de traslado hacia Buenos Aires y Mendoza. Y luego, si pudiese haber una explosión de contagiados, ustedes poder usar la estructura nuestra"”, explicó el legislador.


Ahora bien, más allá de la polémica que se generó, lo que evidenció en sus palabras el diputado Celis Montt es que ya el sistema sanitario de Chile no da abasto para la atención del Coronavirus. Hace tiempo que se viene mencionando que la utilización de camas en las UCI superan el 95% y varias voces médicas se alzaron para contar su desesperación al tener que enfrentarse al "dilema de la última cama".

Miguel Ángel Díaz, un médico argentino que trabaja en el Hospital Sótero del Río de Santiago, lo comentó en la radio cordobesa Cadena 3: "Suena duro, pero la Unidad de Terapia Intensiva no es un cementerio". Contó que el sistema de salud chileno “está al límite” y que ya llegaron a la instancia en que los médicos de terapia intensiva “deben elegir a los pacientes” con Coronavirus. "La situación es dramática, sobre todo en la región metropolitana de Santiago de Chile porque registra una ocupación del 97% de las camas de terapia intensiva"


Ese cuadro de saturación cobra aún más impacto si se tiene en cuenta que, en poco tiempo, se realizaron inversiones importantes para aumentar la capacidad de las instituciones sanitaria. Por ejemplo, el Hospital público Sótero del Río, donde trabaja Díaz, pasó de tener 16 a detentar 100 camas, que están siendo usadas en su mayoría por pacientes con Coronavirus.


Gracias a la multiplicación del sistema, casi se le ha podido dar respuesta al 100% de los enfermos. Pero la Unidad de Cuidados Intensiva (UCI) se enfrenta todos los días al dilema de un recurso escaso, caro y que no es para todos los pacientes”, graficó el médico argentino. Y concluyó: “Suena duro, pero la UCI no es un cementerio. Se intenta rescatar al paciente y que vuelva a la sociedad. Y no todos están en las mismas condiciones. La situación es dramática”.


Pero no fue la única voz llegada desde detrás de la Cordillera de los Andes que alertó sobre el "dilema de la última cama" en ese país. Hace unas semanas la Sociedad Chilena de Médicos Intensivistas (Sochimi) señaló el sistema de salud en el país se encontraba al borde del colapso y que tenía el 97% de las camas para tratamientos críticos en la región Metropolitana, ya ocupadas. Hoy la situación es mucho peor.



Claudia Vega, del Hospital El Carmen.

En aquel contexto impactaron las palabras de la doctora Claudia Vega, jefa del servicio de Unidades de Cuidados Intensivos del Hospital El Carmen de Maipú: estoy eligiendo qué cama se me va a desocupar para elegir a la persona precisa, la más indicada, para recibir”.

Y rogó ser “iluminada” por Dios en ese duro desafío. “Estamos sin disponibilidad de camas críticas. Estamos al límite". Y pidió a los pacientes que no tengan síntomas graves, que se abstengan de ir al hospital.


Jorge Ramírez es Jefe de Comunicaciones del Hospital El Carmen. Y le contó a MundoNews: "El 'dilema de la última cama´ es una figura que grafica la situación que hoy existe en la mayoría de los hospitales de Chile. La Unidad de Pacientes Críticos (UPC) está llena. Pero en nuestro hospital hemos debido implementar otras UPCs más, aparte de las actuales. En un comienzo teníamos una capacidad de ventilación de 25 camas pero instalamos otras UPCs con ventiladores en las que atendemos en un 95% pacientes con COVID 19. Por lo tanto nuestra capacidad ventilatoria se amplió a 50. De ellas, hoy en día (18 de junio) teníamos ocupadas 44. O sea que nos quedan 6 camas disponibles. Sin embargo, la presión asistencial está dada a partir de Urgencias. Para Urgencias tenemos capacidad para 100 pacientes y están ocupadas entre 70 y 80. Y hayalgunos ventiladores instalados abajo y pacientes que están siendo ventilados en Urgencias".


Por este cuadro, según Ramírez, el "dilema de la última cama" está dado en el sector de Urgencias. "UPC está llena. Por lo tanto estamos teniendo que ventilar a gente que llega por Urgencias". Para ventilar no sólo usan los respiradores mecánicos sino también, para pacientes menos graves, con cánulas nasales o con mascarillas simples. "Lo que se está haciendo desde el Gobierno es volver a hacer una fiscalización más efectiva sobre todo para que la cuarentena en la región metropolitana de Santiago sea más efectiva. Y nos haga bajar la curva de contagios". El portavoz de este hospital que, con sus 426 camas en total, atiende un área que comprende unas 800.000 personas en la zona Sudoeste de la capital chilena, explica a MundoNews: "La presión asistencial es grande. Los equipos están cansados. Estamos haciendo turnos de 24 horas, lo que significa que tenemos un desgaste mayor del personal médico. Estamos empezando a tener licencias por stress, de carácter psicológico, y eso ha mermado el personal médico. A 100 días de la Pandemia en Chile el efecto, además de la carga asistencial, se está sintiendo fuerte en los equipos médicos".



El Hospital El Carmen se enfrenta día a día al "dilema de la última cama" pese a haber aumentado su capacidad.


Lamento boliviano


El cuadro también se volvió desesperante en Bolivia donde, por el colapso del sistema sanitario, se denunció que hay personas que terminaron falleciendo en las calles al no encontrar lugar en los hospitales. Al menos seis personas fueron encontradas muertas en la vía pública en distintas ciudades del territorio boliviano por no poder ser tratadas en las unidades sanitarias. De hecho, la Sociedad de Medicina afirmó que se necesitan al menos siete veces más de camas en las Unidades de Cuidados Intensivos para atender la Pandemia de Coronavirus, que para la segunda semana de junio ya contaba con más de 20.000 contagios y 4.000 muertos.


Los casos de decesos en las calles que se conocieron ocurrieron en La Paz, Cochabamba y Beni. Pero también en Santa Cruz, la zona más rica de Bolivia, los pacientes deben esperar que otro fallezca para poder ocupar esa cama. Y en esa espera, les puede ir la vida.


Personal sanitario revisa el cuerpo de una persona fallecida en la calle, tras no lograr ser atendida en un hospital.

En Cochabamba una mujer murió en la puerta del hospital mientras aguardaba por una cama donde ser atendida bajo la sospecha de tener Coronavirus. En la misma ciudad, otra persona, también con un cuadro respiratorio complejo, murió en el camino a una clínica privada. Frente a ese cuadro, el Secretario de Relaciones del Sindicato de Ramas Médicas de Salud (Sirmes) Cochabamba, Carlos Nava, no sólo reconoció esa triste realidad, sino que explicó que esas muertes en las puertas de hospitales, domicilios y calles, tienen una razón: el servicio de salud pública está colapsado.


Así como en Cochabamba y Santa Cruz el sistema sanitario está desbordado, algo similar ocurre en La Paz. Allí los hospitales públicos tienen apenas 14 camas de Unidades de Terapia Intensiva destinadas a pacientes de Coronavirus y hoy todas están ocupadas. Eso llevó a que un hombre deba recorrer diferentes hospitales para ser atendido y finalmente murió en la puerta del Hospital de Cotahuma.


Este cuadro también produce otra puja: la de los pacientes con afecciones distintas al COVID 19 que parecen ser marginados de la lista de prioridades. Ese habría sido el caso de un hombre con problemas cardíacos que, según contó el diario "Los Tiempos", no logró ser atendido en ningún hospital y murió en ese derrotero. Y la odisea de su familia no terminó allí: después no conseguían que en ningún cementerio acepten sepultarlo.



La situación sanitaria en los hospitales bolivianos está desbordada, denuncian los médicos y pacientes.

Según la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva el cuadro es dramático: en todo el país el Estado sólo cuenta con 100 camas para COVID 19 y necesitaría al menos siete veces más. Lo mismo ocurre con el personal especializado en esas áreas críticas ya que sólo cuenta con 210 médicos y deberían ser cuanto menos el doble.


El cuadro sanitario es tan complejo que en el Hospital del Torax de La Paz decidieron cerrar sus puertas por la falta de resguardos y el material imprescindible para proteger a su personal: de hecho siete miembros de su staff resultaron contagiados por Coronavirus. En Santa Cruz, los médicos exigen medidas de bioseguridad ya que no cuentan con los elementos básicos para evitar riesgos.



La terrible espera en Ecuador


La situación por el Coronavirus en Ecuador ganó la primera plana de los medios de todo el Mundo cuando se conocieron imágenes desgarradoras de la ciudad de Guayaquil en las que se observaban cadáveres en las calles y hasta ataúdes tirados en las veredas o quemados en las plazas. La explicación fue que no sólo el sistema de salud había colapsado en la provincia de Guayá sino que tampoco la gente tenía posibilidades de pagar un sistema de salud privada. Y encima no contaba con los recursos para poder darle a sus difuntos una despedida como la que hubieran deseado.



En Guayaquil, hubo muertos en las calles y en las casas. Colapsó el sistema sanitario y el funerario.

Semanas después de esas postales de terror, hay muchos casos también en Quito y hay quienes señalan, por ejemplo que en el Hospital Centinela IESS, Quito Sur, no tendría una sola cama disponible y que en el Hospital Pablo Arturo Suárez, especialmente destinado a pacientes con COVID 19, la situación sería similar. Sin embargo, las autoridades de salud dicen que todavía quedaban disponibles 15 camas en Cuidados Intensivos. Pero, según versiones extraoficiales, cada día mueren cinco personas por COVID 19 en ese lugar, pero que hay casi 30 en lista de espera para poder ingresar. Otra expresión del "dilema de la última cama".


En una detallada nota publicada en el diario "El Comercio" se cuenta que hasta el 18 de junio, en Ecuador, donde hay 26 513 casos activos de Coronavirus (hubo casi 50.000 desde el primero en llegar al país), 239 estaban internados en condición era grave. Sin embargo, las camas en terapias intensivas en hospitales de Quito "escasean en estos días".


"El Comercio" cita al presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Cuidados Intensivos, Cristian Cevallos, quien señala que "el 10% de las camas de un hospital debería ser para cuidados críticos. La dificultad está en equiparlas, pues esto se lleva de 20 a 30% de los presupuestos". El total de camas de UCI en Ecuador es de 838.


Y detallan que, el Hospital Luis Vernaza, de la Junta de Beneficencia de Guayaquil es uno de los que más camas en UCI tiene: 73; el Pablo Arturo Suárez, aumentó su capacidad 37 camas. Y el Quito Sur, del Seguro Social, cuenta con 54. 


Hace unas semanas, un hospital de Ecuador.

"En hospitales de Quito han tenido que movilizar a quienes evolucionan mejor hasta las carpas hospitalarias, en los exteriores, para liberar espacios para casos más graves", detalla "El Comercio". Y cita las palabras de Francisco Mora, coordinador de Vigilancia Epidemiológica e Infectología del IESS-Quito Sur: “Damos altas masivas a quienes se encuentran ya estables, para que otros tengan una toma de oxígeno”. El "dilema de la última cama" está también presente en el día a día ecuatoriano.





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