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El Mundo, en cuarentena

Nunca en la historia de la Humanidad había ocurrido nada así. Que 3.000 millones de personas, casi la mitad de la población global, tenga que encerrarse en su casa por una Pandemia era sólo imaginable en las películas de ciencia ficción. Las particularidades de cada país y cómo se llegó al confinamiento. Cronología de los errores y aciertos en el Planeta.




Las calles y avenidas de Buenos Aires aparecen más solitarias que nunca.

"Quedate en casa". Esa es la frase que se extendió como consigna en gran parte del Mundo para evitar que el virus COVID 19 se siga diseminando. En algunos países han decidido imponerlo con el gesto más duro: el "toque de queda". En otros con cuarentenas que obligan a la gente a permanecer en sus hogares, haciendo ejercicio de su auto-conciencia o bien con el rigor de multas y/o la posibilidad de terminar en prisión. Otros gobiernos apelan a regular y permitir más actividades pero intentando que no haya grandes aglomeraciones. Los demás, ni eso. Depende de la realidad que esté afrontando cada país en materia epidemiológica o también de cómo los gobernantes de turno se inclinan en decidir si les importa más la salud o la economía. Por eso, el abanico de las posturas tomadas es tan dispar.


En Argentina el gobierno de Alberto Fernández decidió muy temprano que su población debería entrar en cuarentena y que sólo se mantendrían las actividades esenciales. En el momento en que empezó el primer tramo del "Aislamiento Social Preventivo Obligatorio" (del 20 al 31 de marzo, que luego fue extendido hasta el 13 de abril y posteriormente hasta el 26 de ese mismo mes) en la Argentina existían 128 casos de contagio y 3 muertos. Habían pasado 17 días desde la confirmación del primer caso positivo de COVID 19 en el país.




España también ve vacías sus calles.

En España, en tanto, se decretó el confinamiento de su población el 14 de marzo. En ese momento en el país ibérico ya había 6.332 casos y 193 personas fallecidas. El primer caso positivo de COVID 19 había aparecido el 31 de enero, o sea, 43 días antes. Se trató de, un turista alemán que se encontraba hospitalizado y aislado en el Hospital de Nuestra Señora de Guadalupe, en la isla de La Gomera. Habría portado el virus desde Alemania. La tardía reacción del gobierno de coalición conducido por el Presidente Pedro Sánchez generó muchas críticas. Aunque también hay quienes plantean que hubo algunas mezquindades también de la oposición. En poco tiempo, la clase política se vería sacudida por una gran cantidad de casos positivos entre sus filas.

Por su parte, en Italia se dictaminó la cuarentena de todo el país recién a partir del 8 de marzo. Para ese entonces en la península ya contaban con 7.375 contagios y 366 personas muertas. Habían pasado 37 días desde que aparecieron los dos primeros casos confirmados de Coronavirus en Roma: se trató de dos turistas chinos que pasaron previamente por Milán. Al gobierno del Primer Ministro Giussepe Conte también le cuestionan la falta de reacción cuando el virus apareció en Italia.


Esa diferencia de tiempo de anticipación en que se tomó la medida extrema de la cuarentena podría llegar a ser determinante, según señalan los más calificados especialistas, en cuanto al devenir del Coronavirus en estas latitudes, sobre todo si se lo compara con los ocurrido en aquellos dos países tan vinculados a Argentina.


Las postales desérticas se repitieron desde Roma hasta pueblos chicos de Italia.


La primera de las cuarentenas fue decretada en Wuhan, China, la ciudad de 11 millones de habitantes donde comenzó todo. Fue el 23 de enero, cuando ya habían pasado 67 días del primer contagio (17 de noviembre) y 24 días después de que ya se descubriera que este virus era algo nuevo y desconocido. Luego, el Gobierno de Xi Jinping extendió el confinamiento a otras provincias. Dos meses después, China comenzó a eliminar las medidas de aislamiento y hasta en Wuhan las personas volvieron de a poco a sus actividades habituales.


Sin embargo, en el resto del mundo, hoy el confinamiento es algo extendido. Como lo demuestra una artículo muy completo del diario ABC de España, esa práctica comenzó a verse con fuerza, fuera de China, en Corea del Sur, no sólo con el cierres de espacios públicos y eventos masivos, sino con la multiplicación de test entre las personas y hasta con un seguimiento por geolocalización de las personas infectadas.


Luego llegaría la cuarentena a la región de Lombardía, en el Norte de Italia (22 de febrero), para pasar a ser extensiva en otras zonas cercanas y posteriormente a todo el país (8 de marzo). Pero la cuarentena más dura recién llegaría el 21 de marzo., cuando los casos en toda Italia se multiplicaban por doquier.


El siguiente país en avanzar hacia una situación de aislamiento parcial fue Dinamarca. El 11 de marzo, el gobierno de la Primera Ministra Mette Frederiksen dispuso que sólo se mantendrían en sus actividades a los trabajadores de los servicios esenciales. Esa medida alcanzó al sector público, aunque se recomendó hacer lo mismo al sector privado. También determinaron que no se pueden realizar reuniones de más de 10 personas y se cerraron los negocios y los shopping. Estaba dispuesto que la medida llegue hasta el 24 de marzo pero fue extendida hasta el 13 de abril.

Al día siguiente, el 12 de marzo, fue Suecia la que dispuso primero el cierre de escuelas (aunque las que destinadas a hijos de trabajadores considerados esenciales permanecen abiertas). También el gobierno de Stefan Lofven ordenó el cierre comercios no esenciales. Cualquier persona que ingrese a Suecia debe estar en cuarentena por 14 días. Como en el caso danés, la medida se extendió hasta el 13 de abril. Sin embargo, muchas de las medidas son laxas y en los bares y restaurantes se suele ver a las personas siguiendo una rutina normal. Si bien se suspendieron las clases en los colegios secundarios y en las universidades, no es así en el preescolar y en la escuela primaria.


Ese mismo 12 de marzo, la República Checa tomó duras restricciones. El gobierno del Presidente Milos Zeman y el Primer Ministro Andrei Babis declaró el "Estado de Emergencia" por 30 días y dispuso la prohibición de entrada al país de viajeros provenientes de España, Italia y China, entre otros donde estaba circulando con fuerza el virus. Tampoco los checos estarían habilitados para dirigirse a esos países. Fueron clausurados todos los lugares deportivos que pudieran reunir a más de 30 personas. Y bares y restaurantes sólo pueden abrir de día.

El 14 de marzo fue España la que finalmente dispuso, con un cuadro que se agravaba día a días, el aislamiento de todos los ciudadanos en sus domicilios, además del cierre de comercios, y sólo permitió que se mantengan abiertos supermercados y farmacias. Si bien la decisión del Consejo de Ministros y el Presidente Pedro Sánchez sólo se extendía hasta el 22 de marzo, se prolongó el "Estado de Alarma" por lo menos hasta el 11 de abril.

Al día siguiente, el 15 de marzo el Consejo de Seguridad del Líbano impuso el "Estado de Emergencia Nacional". Eso significa que las personas deben quedarse en sus hogares. Además del cierre de instituciones educativas y de comercios de toda índole, además de los lugares de esparcimiento.

El caso que continuó fue el de Alemania. El 16 de marzo el gobierno de la canciller Ángela Merkel y del Presidente Frank-Walter Steinmejer decidió el cierre de todos los comercios –salvo los considerados esenciales-, dispuso que bares y restaurantes no puedan permanezcan abiertos después de las 18 horas y prohibió reuniones de asociaciones o en templos religiosos, lo mismo que el turismo hacia otros países.




También en las ciudades alemanas como Berlín se ven escenarios fantasmagóricos.

En esa misma jornada del 16 de marzo, fueron las autoridades de los Países Bajos las que buscaron un cierre gradual de algunos comercios no esenciales, que luego amplió su nómina el 24 de marzo. Pero el gobierno del Primer Ministro Mark Rutte fue más duro en la prohibición de las reuniones de más de tres personas (que durará hasta el 1 de junio) y la obligación de mantener 1,5 metros de distancia entre los ciudadanos.

Francia llegó a las medidas de restricción el 17 de marzo, cuando en el país galo ya había más de 6.500 casos confirmados y 148 fallecidos. Vale recordar que, como señala el artículo de Mundonews titulado “Los Caso Cero por Continente” , Francia fue el primer país en Europa que tuvo un caso positivo de Coronavirus COVID 19. Fue el 24 de enero y se trató de un hombre francés de 48 años que había visitado China. Es decir que el gobierno del Presidente Emanuel Macron demoró 53 días en llegar a la decisión de la cuarentena. Y, teniendo en cuenta que la primera muerte en territorio europeo también ocurrió en Francia e 15 de febrero, la tardanza en llegar a estas medidas demoró 31 días tras ese deceso.

A Bélgica las órdenes de restricciones la alcanzarían el 18 de marzo (hasta el 5 de abril). Aunque no es una restricción total ya que los ciudadanos de ese país pueden seguir yendo a sus trabajos si estos no son plausibles de ser realizados a distancia. El gobierno de la Primera Ministra Sophie Wilmes fue un poco más flexible en cuanto a las prohibiciones y decidió permitir que quienes tengan que ir al médico lo puedan concretar, lo mismo que practicar deportes al aire libre, algo que no suele ocurrir en otros lugares.



Uno de los países más estrictos en instaurar medidas fue Perú que, el 18 de marzo, dispuso el “toque de queda” en todo el país entre las 20:00 horas y las 5:00. El gobierno del Presidente Martín Vizcarra fue el primero en toda América Latina en avanzar en ese sentido. Y después impuso la insólita disposición por la que los hombres sólo pueden salir a la calle los lunes, miercoles y viernes. Y las mujeres los martes, jueves y sábados. Los domingos, todos adentro.



Las calles y autopistas de Lima, Perú, también se vaciaron al ritmo del "toque de queda".

El 19 de marzo Portugal declaró el “Estado de Emergencia”. Con esa decisión, la administración conducida por el Primer Ministro Antonio Costa ordenó el cierre de comercios y endureció las medidas contra aquellos que violen el aislamiento en e caso de los ya contagiados. Esto es porque en Portugal no rige la cuarentena obligatoria para todos los ciudadanos, sólo para aquellos que tienen síntomas de COVID 19.

Al día siguiente, el 20 de marzo, fue el gobierno de Eslovenia el que ordenó que las personas sólo pueden salir de sus domicilios para ir a trabajar o para hacer las compras esenciales. Pero la decisión del Presidente Borut Pahor y del Primer Ministro Janez Jansa fue que los ciudadanos pueden seguir yendo a parques públicos, manteniendo la distancia aconsejada.

Ese mismo 20 de marzo Argentina también comenzó a transitar el camino de un aislamiento más estricto. Hasta ese momento se le solicitaba a quienes habían regresado al país que guarden una cuarentena preventiva de 14 días. Pero, a medida de los casos aumentaban y al observar las experiencias en particular de Italia y España, el presidente argentino, Alberto Fernández, emitió un decreto –donde bajo la consigna del Aislamiento Social Preventivo Obligatorio- que prohibió a todos la ciudadanos que no desarrollen tareas esenciales que salgan de sus hogares, más allá de ir a comprar alimentos o a buscar medicamentos a una farmacia. Sólo quedaron exceptuados el personal de salud, las fuerzas de seguridad, la industria alimentaria en todo su circuito, los medios de comunicación, entre otros, tareas sí consideradas esenciales. La medida, que en principio se extendía hasta el 31 de marzo, se prorrogó hasta después de la Semana Santa, el 13 de abril y luego hasta el 26 del mismo mes.

También el 20 de marzo Jordania instauró ella decisión extrema del "toque de queda" por tres días, pero después fue extendido sin fecha de culminación. Tres días después, el gobierno jordano, bajo el mando del Primer Ministro Omar Razzaz dispuso un operativo para llevar alimentos a las casas de sus ciudadanos para que no tengan que salir a la calle.


El mismo día en que Eslovenia, Jordania y Argentina comenzaron con sus cuarentenas, hizo lo propio Polonia: ese 20 de marzo se dictaminó el “Estado de Pandemia”. Con esa medida, el primer ministro, Matheus Morawiecki ordenó el cierre de escuelas y comercios, como también el bloqueo de sus fronteras. Quienes regresen a Polonia deben permanecer en cuarentena 14 días. Con el correr de los días las pautas se volvieron más estrictas al punto que no se pueden realizar reuniones entre personas ajenas al núcleo familiar que reside en el mismo hogar. Ese endurecimiento, que rige desde el 25 de marzo, implica también ampliar límites para viajar en transporte público y sólo para quienes tienen tareas vinculadas al Coronavirus o para ir a hacer las compras de los elementos esenciales.

También el 20 de marzo Túnez avanzó en ese sentido. Fue con la determinación del presidente Kaïes Said que alcanzó el aislamiento total de los ciudadanos de ese país. Sólo pueden salir de sus hogares por situaciones de emergencia (cuestiones de salud o ir a hacer compra a los únicos comercios que se mantienen abierto: los destinados a la provisión de alimentos). Y se prohibió los desplazamientos internos el todo el territorio de Túnez, como también cualquier actividad industrial. La dureza de las medidas fue acompañada por la disposición de nuevos espacios destinados –si fuera necesario- al aislamiento sanitario, como también al trabajo que realizan los encargados de los servicios públicos esenciales (salud, seguridad y transporte).

Después de ese agitado 20 de marzo, al otro día llegó el turno de Ruanda. La decisión tomada por el Presidente Paul Kagame y el Primer Ministro Edouard Ngirente fue que se cierren las fronteras y que su población guarde una cuarentena total durante dos semanas.



República Dominicana, en medio del "toque de queda".

Ese mismo 21 de marzo, República Dominicana fue otro de los países en el que –como en el caso de Perú- el gobierno decidió establecer el “toque de queda” en todo su territorio. Nadie puede salir de su casa entre las 20:00 y las 6:00. La medida se dispuso hasta el 3 de abril pero luego se extiendió, tanto por la cantidad de casos que se desataron como también por el contacto asiduo que mantienen con el turismo internacional, que fue el que trajo los primeros casos al lugar. Si bien se cerraron los vuelos desde y hacia los lugares más conflictivos por COVID 19 en el mundo (Europa, China, Corea del Sur e Irán), también se dispuso que si alguna persona llega desde esas zonas, debe permanecer en cuarentena por 15 días. El gobierno del Presidente Danilo Medina también extendió la prohibición para que no ingrese ningún crucero a sus concurridos puertos turísticos , una de las fuentes principales de recursos económicos del país caribeño. Tampoco se pueden acercar a sus costas. Si bien la educación no está suspendida hubo dos días que se utilizaron para desinfectar los establecimientos.


Desde el 22 de marzo los ciudadanos de Malasia sólo pueden salir de sus hogares para comprar elementos indispensables para la subsistencia. Los 30 millones de habitantes deben permanecer en sus casas luego de que el gobierno del Primer Ministro Muhyiddin Yassin, impusiera la cuarentena obligatoria.


También ese día Bolivia declaró el aislamiento social, pero se generaron una gran cantidad de incidentes violentos por los que el gobierno interino de Janine Añez decidió declarar el “Estado de Emergencia Sanitaria”, con vigencia hasta el 15 de abril, por el que se cerraron las fronteras y sólo se permite el traslado de fuerzas de seguridad y personal de salud, a la vez que el resto de la ciudadanía sólo pueden ir a hacer las compras un día a la semana de acuerdo al número de su documento.


Otro país que decidió cerrar las fronteras el 22 de marzo fue Canadá. El país conducido por Justin Trudeau -quien incluso debió guardar cuarentena porque su mujer Sophie Grégoire contrajo la enfermedad tras realizar un viaje a Londres- sólo dejó habilitados aquellos servicios que fueran esenciales. Tres días después, el 25 de marzo, se tomó la medida de la cuarentena obligatoria por 14 días para todo aquel que llegue a Canadá. Y se le pidió a la población que intenten el auto-aislamiento, invocando la responsabilidad civil tan característica de los habitantes de ese país.

El 23 de marzo, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ordenó la cuarentena domiciliaria obligatoria durante un mes: a partir de ese momento sólo se autoriza que un miembro de la familia salga de su hogar en busca de alimentos y otros elementos básicos. Como en el resto de los casos, las excepciones a la regla alcanzó al sector de la salud, de la seguridad, de los medios de comunicación, entre otras tareas esenciales. Pese a las restricciones, no sólo se permite que permanezcan en funcionamiento los transportes y las farmacias, sino que también se autoriza que los bancos y los restaurantes con despacho de comida para llevar sigan activos.


También el 23 de marzo en Grecia se dispuso el aislamiento en todo el país, con los consabidos permisos para salir a comprar alimentos o medicamentos. La medida dispuesta por el gobierno del Primer Ministro Kyriakos Mitsotakis llegó después de que, al menos desde el 10 de marzo, muchos comercios ya habían cerrado sus puertas.


El mismo día que El Salvador y Grecia (23 de marzo), Australia también avanzó hacia el cierre de muchos lugares de esparcimiento y religiosos, pero excluyó de esa medida a supermercados, guarderías, escuelas, entre otras disciplinas consideradas esenciales. Previo a eso, el gobierno del Primer Ministro Scott Morrinson había dispuesto la prohibición de ingreso en el país de turistas extranjeros.

Pero la lista del 23 de marzo no terminó allí. A las restricciones se sumaron, en esa misma jornada, países tan distantes y tan distintos como Gran Bretaña, Sudáfrica, Pakistán y México. Cada cual con su propia lógica y sus propios alcances. Por ejemplo, en Gran Bretaña, el gobierno del Primer Ministro Boris Johnson debió dar marcha atrás con su minimización de la Pandemia del COVID 19 y ordenó el confinamiento obligatorio por tres semanas de todos los ciudadanos. Aunque se le permite a los británicos salir una hora por día para hacer ejercicios y también la posibilidad de ir a cuidar personas en situación de vulnerabilidad (en especial, adultos mayores), las restricciones en materia laboral son muchas: sólo pueden dirigirse a sus lugares de trabajo aquellos considerados esenciales. Johnson, quien hasta ese momento se mostraba reticente a la posibilidad de paralizar el país –sólo había permitido el cierre de restaurantes, pubs y otros lugares de esparcimiento – días después debió reconocer que él mismo había contraído Coronavirus y se dispuso a trabajar desde su casa. Y su cuadro se fue agravando hasta llegar a estar internado en cuidados intensivos en la Clínica St. Thomas.


Una imagen inédita de una Londres con sus calles y lugares históricos totalmente sin gente.


En el caso de Sudáfrica, su Presidente Cyril Ramaphosa ordenó el aislamiento de todos los ciudadanos durante tres semanas, con las excepciones en materia de salud, seguridad y distribución de elementos básicos para subsistir. El cierre de negocios fue fuerte, pero se permitió a farmacias, laboratorios, bancos y entidades financieras, supermercados, estaciones de servicios, entre otros, seguir funcionando.

También ese 23 de marzo Pakistán avanzó en la instauración de la cuarentena pero lo hizo sólo en algunas regiones donde los casos de COVID 19 habían crecido rápidamente. Por ejemplo, en provincias como Sindh o Punjab (entre ambas reúnen casi 120 millones de personas, se dispuso cuarentenas totales o parciales por 15 días. Sin embargo, los ciudadanos pueden seguir transitando por las calles y también concurrir a espacios religiosos como las mezquitas. La región declaró el “Estado de Emergencia” por 21 días, con cuarentena inclusive para toda la población local.

Por su parte, en México, la impronta del gobierno de Andrés Manuel López Obrador parece ir a contramano de lo que ocurre en otras latitudes. AMLO, de hecho, instó a los mexicanos a seguir saliendo a la calle y consumiendo en sus bares y restaurantes. Además, el nivel de restricciones es muy bajo. Por ejemplo, se permite el traspaso de la frontera con los EE.UU. de aquellos trabajadores que están autorizados e incluso no se frenó el intercambio comercial, aunque sí está prohibida la circulación turística. Aunque siguen permitiendo la llegada de vuelos y de cruceros (con controles aleatorios). Lo que si se decidió fue adelantar las vacaciones de Semana Santa y se suspendieron las actividades educativas durante un mes, hasta el 20 de abril. También se apeló a la conciencia ciudadana bajo la consigna “Jornada de Sana Distancia” (del 23 de marzo al 19 de abril). ¿De qué se trata? De la suspensión de eventos masivos donde haya mucha concurrencia de público y también de las actividades consideradas “no esenciales”. Pero eso no alcanza al transporte público.


La India mostró la desolación de sus calles y paseos.

Un día después de ese rosario de decisiones en distintos países, el 24 de marzo llegó el turno del segundo más poblado del Mundo después de China: la India. El gobierno del Primer Ministro Narendra Modi dispuso la cuarentena total en este país de, nada más y nada menos, 1.300 millones de habitantes. La medida se extenderá como mínimo por 21 días.


Esa misma jornada, con sus más de 165 millones de habitantes, Bangladesh amaneció con la orden del aislamiento total de sus ciudadanos. Y, por orden del Presidente Abdul Hamid y de la Primera Ministra Sheikh Hasina, luego se clausuraron todas las rutas y sólo se le permite transitar a aquellos vehículos vinculados con las necesidades esenciales.


También en Brasil hubo medidas ese 24 de marzo. Pese al negacionismo de su presidente Jair Bolsonaro frente a la Pandemia, hubo 645 municipios de San Pablo que declararon la cuarentena por 15 días. Ella implica el cierre de los comercios aunque permanecen abiertos los bancos, además de los servicios esenciales. Otras regiones, diferenciadas también de la actitud tomada por Bolsonaro, avanzaron en el mismo sentido que San Pablo. Por ejemplo, Mina Gerais, Espíritu Santo y hasta Río de Janeiro. El Presidente, que incluso desafió los consejos científicos dándose un ¨baño de masas¨ en un acto público después de haber conocido que varios funcionarios de su más estrecha confianza se habían contagiado de COVID 19, anunció el 19 de marzo el cierre de las fronteras terrestres de Brasil por un plazo de 15 días. También prohibió los cruceros turísticos, aunque sigue con su posición desafiante y negacionista sobre el alcance del virus, pese a que los casos de infectados y muertos se multiplican en este país de 210 millones de habitantes.



El 24 de marzo Irlanda también ordenó medidas restrictivas a sus casi 5 millones de habitantes. Por ejemplo, el cierre de bares, pubs y restaurantes (sólo se permite la entrega de comida a domicilio), como también los centros de diversión. El gobierno del Presidente Michael Higgins dispuso además que no se permitan las reuniones de más de cuatro personas y envió la recomendación de no viajar si no es impostergable. Por su parte, el Primer Ministro Leo Varadkar, solicitó a su pueblo que intenten quedarse en sus domicilios, más allá de que puedan trabajar a distancia o no. Por eso ordenó una mayor presencia de agentes de seguridad en las calles.



Egipto se sumó a la tanda de países que dictaminaron restricciones el 24 de marzo. Primero anuló todos los vuelos internacionales hasta fines de marzo e instruyó que en la administración pública sólo queden trabajando quienes se desempeñan en las áreas esenciales. Previo a esto, el 21 de marzo, el Gobierno del Presidente Abdelfatah Al-Sisi había ordenado que no se realicen celebraciones religiosas. Pero el 24 de marzo el Primer Ministro Mustafá Madbuly fue más allá y decretó el “toque de queda” que alcanza a todo el país entre las 19:00 y las 6:00, y la suspensión del transporte tanto público como privado por 15 días. Hay cierre de comercios pero sólo los fines de semana. Y los restaurantes sólo pueden hacer envíos a domicilio. Las escuelas y demás instituciones educativas permanecen cerradas hasta mitad de abril en ese país de 100 millones de habitantes.


Al otro día, fue Nueva Zelanda la que se sumó a las medidas. Desde el 25 de marzo la Primera Ministra Jacinda Ardern ordenó el total confinamiento de su población que alcanza los 4,8 millones de personas. El resto del comercio, cerrados. Una semana antes había prohibido la llegada de turistas extranjeros. Sin embargo en este país de poco menos de millones de habitantes se permite a sus ciudadanos salir a hacer un paseo individual o alguna actividad física, siempre que sea en su barrio. Ardern se propuso no aplanar la curva de crecimiento de los contagios sino directamente hacerla desaparecer. Y parece tener éxito gracias a una comunicación simple y directa a los neozelandeses que apela a su conciencia social, algo que respetan a rajatabla.

El caso de EEUU es especial. La actitud negacionista del presidente Donald Trump fue muy criticada a nivel mundial. Y esas críticas cobran más cuerpo hoy que es el país con más contagiados y más muertos por COVID 19 en todo el mundo . Muchos gobernadores decidieron otro camino al de Trump y ordenaron en aislamiento de los ciudadanos de sus Estados. Así fue, por ejemplo, en California, Nueva York, Illinois, Oregon, Washington, Luisiana, Ohio, Delaware, Nueva Jersey y Connecticut. Pero Trump insistió una y otra vez con que no se podía detener la economía estadounidense. Aunque, ante la fuerza de la fatal evidencia, se vio obligado a prorrogar el “distanciamiento social” (1,8 metros entre las personas) al menos hasta el 30 de abril. Y, finalmente, el 28 de marzo debió reconocer su preocupación creciente. Los números le dieron un cachetazo terrible al Presidente de la principal potencia del Mundo, hoy convertida en la capital del Coronavirus a nivel global.




Una imagen irreconocible de Boston, EEUU, con sus calles y veredas con una notoria ausencia de personas.





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