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El peor de los pecados, el peor de los delitos

Actualizado: oct 23

Un informe señala que en la Iglesia de Francia hubo más de 330.000 niños abusados en 70 años. Y que hay al menos 3.000 sacerdotes involucrados además de personas allegadas al Clero. El Papa Francisco pidió perdón. Los casos argentinos. El horror en todo el Mundo.


Por Gabriel Michi


Los abusos contra niños y niñas en la Iglesia se extendieron por todo el Mundo. (Imagen Ilustrativa)

Es el peor de los pecados. Pero también el peor de los delitos. Los abusos sexuales contra menores de edad son, lamentablemente, una horrorosa postal que se repite en la Iglesia Católica de todo el Mundo. Y que ahora queda al desnudo en Francia. Una investigación -que llevó más de dos años y medio- llegó a la conclusión de que en 70 años -desde 1950- más de 330.000 niños y niñas fueron abusados en las instituciones religiosas. De esas víctimas 216.000 corresponden a menores de edad que fueron ultrajados por sacerdotes, y el resto por personas allegadas a la Iglesia como catequistas, supervisores escolares o movimientos juveniles, entre otros. Hay entre 2.900 y 3.300 curas involucrados. Sin embargo, pese a lo terrible de ese número, los casos serían muchos más.


El documento de 2.500 páginas elaborado por la Comisión Independiente sobre Abuso Sexual en la Iglesia (CIASE) es contundente y aterrador. El jefe de la misma, Jean-Marc Sauvé, narró el horror con el que se habían encontrado y describió las cifras como "abrumadoras". La propia Iglesia francesa expresó "vergüenza y horror" por el hallazgo y pidió perdón. Para las víctimas este documento es "un punto de inflexión en la historia de Francia".





La indagación fue encargada por la Iglesia Católica francesa en 2018. Los investigadores pasaron más de dos años y medio en medio de una dura tarea que involucró la pesquisa en registros judiciales, policiales como también eclesiásticos. Y, por supuesto, hablando con víctimas y testigos. El informe denuncia que la "gran mayoría" de las víctimas eran niños preadolescentes de diferentes orígenes sociales. A contramano de lo que ocurre con el resto de la sociedad, el 80% de los abusos sexuales tuvieron como víctimas a varones, en particular de entre 10 y 13 años. Y un dato proyecta las terribles secuelas que dejan esos actos: el 60% de las víctimas (tanto hombres como mujeres) sufrieron problemas psicológicos y afectivos graves después de sus desgarradoras experiencias.


Como conclusión, la investigación recomendó cambios en la cultura y las prácticas de la Iglesia. Y allí se instauró otro debate: el "secreto de la confesión" en casos de abuso. El informe señala que debería tener ciertas limitaciones y que esa confidencialidad no debería nunca anteponerse a lo que dice la Ley, en particular con delitos tan graves. Algo que es rechazado desde la propia cúpula de la Iglesia Católica francesa, pese a haber sido quien encargó la pesquisa.


No fue la primera vez que los abusos sexuales contra niños y niñas sumergió en un escándalo a a la Curia francesa. De hecho, en 2019, el cardenal Philippe Barbarin fue condenado a seis meses de prisión en suspenso por no denunciar agresiones de ese tipo perpetradas por el sacerdote Bernard Preynat. El depredador había atacado sexualmente al menos a unos 70 jóvenes boy-scouts entre los años 1986 y 1991. El fallo contra el cardenal Barbarin fue apelado y luego fue absuelto, pese a los reclamos de los damnificados. Sin embargo, el Papa Francisco aceptó su renuncia. En tanto Preynat, el cura pedófilo, fue condenado en 2020 a cinco años de prisión.


El caso francés desató una enorme polémica sobre si el "secreto de confesión" puede estar sobre la Ley.


La palabra del Papa Francisco


El Papa Francisco sostuvo que era una "vergüenza" lo ocurrido en la Iglesia Católica francesa durante las últimas 7 décadas. Y bregó por romper con los muros del silencio que por años rodeó a la institución. Durante la audiencia, Francisco se dirigió a los cuatro obispos franceses que estaban presentes -los monseñores Hervé Gobilliard (obispo auxiliar de Lyon) Yves Le Saux (obispo de Le Mans), Laurent Dognin (obispo de Quimper y Léon) y Pierre Yves Michel (obispo de Valence) y les pidió a todos los líderes religiosos "que continúen con todos sus esfuerzos para que tales tragedias no vuelvan a ocurrir" . El Sumo Pontífice también solicitó a los fieles franceses a asumir sus responsabilidades para garantizar que la Iglesia se convierta en una "casa segura para todos"


Y fue más allá. Francisco manifestó: "Quiero expresar a las víctimas mi tristeza, mi dolor por el trauma sufrido, y también mi vergüenza, nuestra vergüenza, mi vergüenza por la incapacidad de la Iglesia durante demasiado tiempo para ponerlas en el centro de sus preocupaciones. Oro, y oremos todos juntos, a ti Señor, la gloria, a nosotros, la vergüenza. Este es el momento de la vergüenza."


El Papa Francisco pidió perdón por la "vergüenza" de los abusos contra chicos en la Iglesia Católica francesa.



El caso argentino


Los casos de abusos sexuales contra menores no son una excepción de la Iglesia Católica francesa. En los últimos años se repitieron las denuncias en todo el Mundo. Durante décadas (y siglos) el silencio fue un socio inevitable del peor de los pecados que se daba puertas adentro de las instituciones eclesiásticas. Los abusos sexuales contra menores se configuraron, encima, en un contexto donde la mayoría de esos niños y niñas estaban bajo la supervisión y el cuidado de los miembros de la Iglesia.


Llevó muchos años para que esos velos de impunidad comiencen a correrse y se pueda exponer el horror que se escondía en las penumbras de sus muros. Y llevó muchos más años para que la Justicia tome cartas en el asunto y llegue a condenas efectivas contra los abusadores de sotana. Algunos de los casos que llegaron a sentencias judiciales se dieron en la República Argentina: el más conocido fue el del poderoso y mediático padre Julio César Grassi, titular de la "Fundación Felices los Niños", donde él mismo cometió abusos contra los menores que estaban bajo su custodia. Grassi fue condenado (en junio de 2009) a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores agravado pero evitó ir a la cárcel en varias oportunidades con distintos artilugios leguleyos. Recién en 2013, con la ratificación de la condena, te