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La pelea de Trump con la OTAN se mete en la reapertura del Estrecho de Ormuz

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  • hace 4 días
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El presidente de los EE.UU. aseguró que la Alianza Atlántica no lo quiso ayudar cuando él lo pidió y dijo que ni se asomen al lugar que ahora liberarán tras la tregua acordada con Irán.


Por Gabriel Michi




“Les dije que se mantuvieran al margen, a menos que solo quieran cargar sus barcos de petróleo. ¡Fueron inútiles cuando se los necesitó, un tigre de papel!”. La contundente frase del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es la punta del iceberg que demuestra el grado de enojo que mantiene con sus aliados militares de otras potencias. Y hasta hay quienes lo interpretan como una velada amenaza. Y llega en un contexto muy particular: después de que el propio Trump anunciara la reapertura del Estrecho de Ormuz, en medio de un cese al fuego con Irán -un día después de la tregua por 10 días entre Israel y el Líbano- y cuando en París se reunían los principales líderes para definir una estrategia en común en busca de garantizar el tránsito por ese estratégico embudo marítimo que puso en jaque a la economía mundial y a ellos en particular.


Mientras Trump lanzaba su ofensiva contra sus socios de la OTAN, ellos anunciaban que estaban acelerando los planes de una misión multinacional neutral y defensiva para asegurar la navegación en el Estrecho de Ormuz, incluso después de que Irán dijera anteriormente que la vía navegable se había reabierto totalmente al tráfico marítimo durante el resto del alto el fuego que expira el 22 de abril.


Horas antes el ministro iraní, Abbas Araghchi, había publicado en Twitter que el Estrecho “se declara completamente abierto” en consonancia con el alto el fuego en Líbano y que permanecerá abierto durante el resto del período de la tregua. Minutos después, Trump afirmó en redes sociales que el estrecho está “listo para el paso libre”. En una publicación posterior, Trump afirmó que el bloqueo naval estadounidense a los buques y puertos iraníes "seguirá vigente en su totalidad" hasta que Irán llegue a un acuerdo con Estados Unidos para poner fin a la guerra.


Por su parte, desde el Palacio Eliseo, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, anunciaban tiempo después que los planificadores militares se reunirán en Londres la próxima semana para ultimar los detalles de esa misión. En tanto, el canciller alemán, Friedrich Merz, añadió que deseaba que EE.UU. participe de esa iniciativa. Pero, claramente, el duro posicionamiento posterior de Trump aleja por completo esa posibilidad. Nunca en la Historia la relación de un gobierno de EE.UU estuvo tan distante y con tanto conflicto con respecto al resto de los 32 miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.




El acuerdo entre EE.UU. e Irán llegó apenas un día después de que el propio Trump le impusiera a su socio Israel que se abstenga de seguir atacando al Líbano y se allane a firmar un cese al fuego por al menos 10 días, cosa que hizo. Esa tregua comenzó a regir desde la medianoche y fue recibida con muchos festejos en las calles de los libaneses que venían siendo castigados por los ataques israelíes que generaron más de 2.200 muertos desde el 2 de marzo, dos días después de que comenzaran los bombardeos estadounidenses-israelíes contra Irán (el 28 de febrero) y, en respuesta, a los cohetes lanzados por Hezbollah.


Pese a la advertencia de Trump, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, de línea dura, advirtió el viernes que el intento de Israel de desarmar completamente a Hezbollah en el sur del Líbano "aún no ha concluido" y que Israel seguirá manteniendo el control de todas las posiciones en las que se encuentra actualmente. Eso violaría lo acordado ya que establecía que las FDI deberían abandonar todo el sur libanés que mantienen ocupado. Frente a eso,

Hezbolláh declaró que "la ocupación israelí de nuestro territorio otorga al Líbano y a su pueblo el derecho a resistirla, y este asunto se resolverá en función de cómo se desarrollen los acontecimientos", algo que podría complicar el alto el fuego. Así de tenso está todo.


Y, en el medio, aparece la puja entre Trump y los líderes europeos que ahora quieren enviar una misión "neutral" para garantizar libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz. Algo que puso los nervios de punta al presidente de EE.UU. que se siente el único artífice del acuerdo de paz y de que la situación vuelva a estar como antes del inicio de la guerra que él mismo -junto con Benjamín Netanyahu- comenzó. Y no quiere que aquellos que le dieron la espalda cuando lo solicitó, ahora se aprovechen de este alto el fuego. Una guerra de egos. Y poderes.



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