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Mentiras que matan

El profesor francés Samuel Paty fue decapitado por un fanático en octubre, tras viralizarse que habría mostrado una caricatura de Mahoma en una clase. Eso generó que el padre de la chica lo denunciara e hiciera público el presunto ataque a sus creencias. Ahora la adolescente de 13 años admitió haber inventado todo. Un caso que conmovió al Mundo.


Por Gabriel Michi




Un engaño. Dos vidas. Una excusa. Dos muertes. Una "picardía". Una herida abierta. Y la conmoción de todos. El 16 de octubre de 2020, cuando pasaban las 17 horas, una noticia conmovió a Francia. Y también al Mundo. Samuel Paty (47), un profesor de Historia y Geografía de la escuela secundaria Bois d'Aulne, en Conflans-Sainte-Honorine, al oeste de París, era decapitado cuando terminó de dar clases. Su asesino, Abdullakh Anzorov, de 18 años, fue ultimado a tiros por la policía poco después del ataque. El motivo del crimen fue una presunta ofensa del profesor a la figura de Mahoma, por haber exhibido unas caricaturas del profeta desnudo. Eso enojó a ciertos sectores musulmanes que se habían enterado del tema, luego de que el padre de una alumna lo hiciera público a través de las redes sociales, enojado por que a su hija de 13 años supuestamente la habían invitado a salir de la clase (junto con otros alumnos) para evitar ser ofendida por lo que iba a exhibir el profesor Paty. De hecho, la información señalaba que fue el propio docente el que habría hecho esa sugerencia. Y a partir de allí se desataría la furia y la irracionalidad. Y el brutal asesinato del maestro. Pero, encima de todo, hoy se sabe que todo partió de una mentira. Una mentira que mata.


La estudiante de 13 años que le había contado la historia a su padre ahora admitió ante la Justicia que inventó esa historia porque temía un castigo de su familia, ya que había sido sancionada el día anterior por problemas de conducta e inasistencias. Es más, la adolescente ni siquiera había ido a clase el día que Paty supuestamente habría mostrado las caricaturas de la revista satírica francesa "Charlie Hebdo" -la misma que fue víctima de un brutal atentado

el 7 de enero de 2015 donde murieron 12 personas-, en el marco de una clase donde se debatía la Libertad de Expresión.

"Fui estúpido. Le debo la verdad a esta familia, al señor Paty, a toda Francia", señaló la joven ante la Justicia. Y agregó: "No vi las caricaturas, fue una niña de mi clase la que me las mostró". O sea, otra mentira más. Ella resultó imputada por "denuncia calumniosa" durante una audiencia frente a un juez antiterrorista.


El abogado de su familia, Mbeko Tabula, explicó: "Mintió porque se sentía atrapada en una espiral porque sus compañeros de clase le habían pedido que fuera portavoz". Y agregó que los padres de la niña no sabían nada y que ni siquiera imaginaron que la joven había incluso faltado a clase el día en cuestión. Por el caso hay una docena de imputados.


Por lo que su abogado intentó deslindar cualquier tipo de responsabilidad del progenitor ya que su posicionamiento contra el profesor partió de las mentiras de su hija. El hombre había presentado una denuncia legal contra el profesor y comenzó una campaña en las redes sociales por el incidente basada en la cuenta de su hija. Allí fue donde identificó a Paty y la escuela en cuestión. Y disparó la locura de Abdullakh Anzorov el joven extremista musulmán checheno de 18 años, que acudió a la salida del trabajo del profesor para asesinarlo y luego resultó abatido por la Policía.


Los fiscales dijeron poco después del asesinato que había un "vinculo causal directo" entre la incitación en línea contra Paty y su posterior brutal homicidio. Ese relato distorsionado de alumna fue determinante en la injusta muerte del profesor, un hombre comprometido con la educación, muy querido por sus alumnos y siempre respetuoso de todas las convicciones religiosas y políticas.



El profesor Samuel Paty era muy respetado por sus alumnos y tenía una postura muy abierta en materia de creencias religiosas.



Un crimen que conmovió a Francia


El impacto del asesinato del profesor Samuel Paty fue gigante. El presidente Emmanuel Macron entregó a la familia del maestro el mayor honor de la nación, la Legión de Honor, en un funeral de Estado que conmovió al mundo entero. Samuel Patty fue despedido como un verdadero héroe nacional o como un mártir. La imagen de Macron frente al solitario ataúd decorado con la bandera francesa y escoltado por los militares con su uniforme para la ocasión, recorrió el Planeta.




Macron presidió el funeral de Estado con todos los honores del profesor Samuel Paty en la Universidad de la Sorbona.



La mentira de la alumna también generó conflictos internacionales. En algunos países de mayoría musulmana la imagen del profesor fue denostada públicamente, como también la del presidente francés Macron. En octubre pasado hubo protestas contra ambos, que en algunos casos terminaron en imágenes de violencia ya que las representaciones del profeta Mahoma se consideran tabú en el Islam y los musulmanes las consideran muy ofensivas. Y, como el correlato más terrible de eso se ubica la matanza contra los periodistas de la revista satírica Charlie Hebdo, en cuyo juicio fueron condenadas 12 personas por ser cómplices de aquel ataque. Los que lo perpetraron, los hermanos Said y Cherif Kouachi (de nacionalidad francesa) fueron abatidos por la Policía poco después del atentado.


Así como en 2015 los franceses se movilizaron bajo la consigna "Je suis Charlie", con el caso de Samuel Paty, lo hicieron con carteles con la consigna "Je suis Samuel" o "Je suis prof". Miles de personas marcharon a la Plaza de la República de París, como en distintos puntos del territorio galo.



Las marchas reclamando justicia y memoria por el crimen del profesor Samuel Paty se extendieron por toda Francia.




La otra muerte que generó la mentira


En tanto, hay otra persona que perdió la vida por la mentira de la adolescente: el asesino del profesor. Abdullakh Anzorov el joven extremista musulmán checheno de 18 años, fue el victimario que para algunos fanáticos también se transformó en un "mártir" cuando resultó ultimado por la Policía, tras haber degollado al profesor que supuestamente había ofendido al profeta Mahoma.




Abdullakh Anzorov, asesinó al profesor Paty en Francia. Fue despedido como mártir en un funeral en Chechenia.




El cuerpo del joven fue despedido con honores en un funeral -donde había alrededor de 200 familiares y amigos de la familia Anzorov- en Urus-Martanovsky, en el centro de Chechenia. Los participantes gritaron en reiteradas ocasionas "Allahu Akbar" ("Dios es grande") mientras caminaban junto al ataúd.


Las autoridades locales debieron adoptar medidas especiales de seguridad, con decenas de policías para mantener segura a la localidad y durante esas horas, sólo permitieron el ingreso a los residentes. Francia había decidido repatriar los restos de Azorov, tres semanas después de la muerte del joven terrorista.


Toda esa locura disparada por una mentira. Mentiras que matan.



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