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Rendición: la palabra prohibida en la guerra Rusia-Ucrania

El Papa Francisco osó hablar de saber izar la "bandera blanca" ante determinada realidad adversa. Y desde el gobierno de Zelensky y sus aliados salieron a cruzarlo. ¿Estaba errado?


Por Gabriel Michi




Es la palabra "maldita". La que nadie se atreve a pronunciar. Por lo menos en voz alta. Aunque muchos lo piensen. Y haya hechos que lo justifiquen. "Rendición". Esas nueve letras que sintetizan un fracaso, una derrota, pero que en determinado contexto no sólo es irremediable sino que puede ser hasta un gesto de valentía pese a que se piense en lo contrario. Y de eso osó halar el Papa Francisco quien planteo que esa podría ser la salida para Ucrania frente al desarrollo del conflicto bélico con Rusia. Y, en seguida, tanto desde el gobierno de Volodymyr Zelensky como de sus países aliados de Occidente, salieron al cruce del Sumo Ponifice.


En una entrevista con la televisión suiza RSI, el Papa respondió a una pregunta del periodista y señaló: "Creo que el más fuerte es el que mira la situación, piensa en la gente, tiene el coraje de la bandera blanca y negocia". Sus palabras provocaron la inmediata reacción de las autoridades ucranianas y de sus socios europeos que se niegan a reconocer no sólo un estancamiento del la contraofensiva ucrania en los territorios que le ocupó Rusia (desde que comenzó la guerra el 24 de febrero de 2022) sino también que evitan hablar la consolidación de la ofensiva del Ejército de Vladimir Putin en las últimas semanas. La sugerencia de que Kiev debería analizar "izar la bandera blanca" para poner fin a los combates y a las muertes no fue bien recibida pese a que hay quienes lo vienen sosteniendo hace tiempo aunque sólo en voz baja. Las respuestas fueron tan virulentas que rápidamente la Oficina de Prensa del Vaticano debió salir al rescate aclarando el mensaje del pontífice.


Entre quienes salieron a cruzar a Jorge Bergoglio estuvo la Embajada ucraniana en el Vaticano: "Durante la Segunda Guerra Mundial nadie habló de que debería haber 'negociaciones de paz' con Hitler". Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, manifestó: "Nuestra bandera es amarilla y azul. Esta es la bandera por la que vivimos, morimos y prevalecemos. Nunca izaremos ninguna otra bandera. El más fuerte es el que, en la batalla entre el bien y el mal, se sitúa del lado del bien en lugar de intentar ponerlos en el mismo plano y llamarlo 'negociaciones'".


En el mismo sentido se expresó el ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radosław Sikorsk: "¿Qué tal, para equilibrar, animar a Putin a tener el coraje de retirar su ejército de Ucrania?. La paz sobrevendría inmediatamente sin necesidad de negociaciones". En tanto que el presidente de Letonia, Edgars Rinkēvičs, sostuvo: "No hay que capitular ante [el] mal, hay que combatirlo y derrotarlo, para que el mal levante la bandera blanca y capitule". Y

Alexandra Valkenburg, jefa de la delegación de la UE ante la Santa Sede, señaló que "Rusia comenzó una guerra ilegal e injustificada contra Ucrania hace dos años es quien puede poner fin a esta guerra inmediatamente" respetando la soberanía y la integridad territorial ucraniana.


El revuelo fue tal que el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, tuvo que salir a explicar que no hubo un pedido de rendición a Ucrania, sino que el término "bandera blanca" sólo después de la imagen sugerida por el entrevistador y que el Papa ni siquiera utilizó la palabra "Ucrania" en su respuesta. Según Bruni, los dichos de Francisco fueron en términos generales y agregó: "refiriéndose a todas las situaciones de guerra, el Papa dijo claramente: 'Las negociaciones nunca son una rendición'". El jefe de la Iglesia Católica también había señalado en esa entrevista que "renuevo mi más profundo afecto por el pueblo ucraniano mártir y rezo por todos, en particular por las numerosas víctimas inocentes, imploro que encontremos esa pequeña humanidad que nos permita crear las condiciones para una solución diplomática en busca de una paz justa y duradera".


Según "The New York Times", pese al agotamiento de sus fuerzas militares, "Rusia parece mantener la iniciativa en el campo de batalla" en el Este ucraniano. Como también en el Sur, donde los bombardeos rusos se mantienen en varias ciudades. Por ejemplo en Jersón, como también en Odesa, donde la semana pasada hubo un bombardeo a escasos metros de donde estaba Zelensky junto al primer ministro griego Kyriákos Mitsotákis. La multiplicación de ataques con drones es una regla que se repite de ambos lados de la frontera.





A todo eso se suma la apuesta que Putin está haciendo para impulsar su industria bélica. Rusia va a producir casi tres veces más municiones de artillería que Estados Unidos y Europa, año que encajaría con la sospecha de se desate una nueva ofensiva rusa sobre Ucrania en los próximos meses, como sospechan distintos analistas. En estos momentos, Rusia está produciendo aproximadamente 250.000 municiones de artillería al mes, o alrededor de 3 millones al año mientras que entre Estados Unidos y Europa la capacidad de generar municiones para mandar a Kiev se acerca a 1,2 millones por año.


Encima, en EE.UU. el envío de US$ 60.000 millones en fondos para ayudar a Ucrania se frenó en el Congreso -por la resistencia de los republicanos- que estaría agravando un cuadro que se le complica a Zelensky por la diferencia armamentística que hoy se esta viendo en el terreno. Según fuentes de la Inteligencia estadounidense hoy Rusia está disparando alrededor de 10.000 proyectiles al día, en comparación con solo 2.000 del lado ucraniano, en un frente de combarte que se extiende a lo largo de 960 kilómetros.


La conquista de las fuerzas rusas de la ciudad de Avdiivka, después de meses de combates, fue un golpe muy duro para las tropas ucranianas, que ven menguar su personal disponible cada día que pasa. Si bien EEUU y los aliados de la OTAN entregaron a Ucrania altísima tecnología militar, que fue la que le permitió a Zelensky poder resistir durante tanto tiempo la embestida rusa -un país con mucho más capacidad armamentística- la disponibilidad de municiones parece estar inclinando la balanza en favor de Putin. "El problema número uno que estamos observando en este momento son las municiones. Son esos proyectiles de artillería, porque ahí es donde realmente Rusia tiene una ventaja significativa en producción y una ventaja significativa en el campo de batalla", señaló un funcionario de la OTAN a la CNN .


En tanto, Rusia puso a trabajar su industria de defensa a toda máquina. Algunos datos:


  • Las fábricas de artillería están operando "24/7" en turnos rotativos de 12 horas.

  • Hoy hay 3,5 millones de rusos trabajando en el sector de defensa, cuando antes de la guerra eran entre 2 y 2,5 millones antes de la guerra.

  • Rusia también está importando municiones de circunstanciales aliados: Irán envió al menos 300.000 proyectiles de artillería el año pasado y Corea del Norte proporcionó al menos 6.700 contenedores de municiones que transportaban millones de proyectiles.

  • Además Putin está produciendo entre 115 y 130 misiles de largo alcance, y entre 300 y 350 drones de ataque unidireccionales basados por mes en un modelo iraní proporcionado por Teherán.

  • La maquinaria de defensa está proveyendo 125 tanques al mes, pero la gran mayoría son modelos antiguos que han sido renovados. El 86% de los tanques de batalla principales producidos por Rusia en 2023 fueron renovados. Sin embargo, Moscú ha perdido al menos 2.700 tanques, más del doble del número total que desplegaron inicialmente en Ucrania en febrero de 2022, cuando comenzó la invasión.

  • El cambio en las reglas de juego -con las sanciones económicas de las grandes potencias- obligó a Rusia a reconducir sus prioridades a tal punto que la defensa es hoy el sector más grande de su economía rusa y el petróleo lo está financiando.

  • Es probable que las fábricas rusas alcancen un pico en algún momento del próximo año.



"No debemos subestimar la voluntad de Moscú de superarnos con paciencia y con resistencia", concluyó un alto funcionario europeo. Y si bien los principales analistas de estrategias militares aseguran que ni Rusia ni Ucrania tienen hoy por hoy la posibilidad y los recursos para declarar el triunfo en esta guerra -que ya dejó más de 200.00 muertos, entre ellos 10.000 civiles, tal como informó MundoNews- se cree que en la carrera de largo alcance los rusos tienen más chances de cantar victoria. Y hasta quedarse con la zona oriental y sur de Ucrania que hoy ocupa. Más si se sigue limitando la ayuda de Occidente, como se viene notando en los últimos meses. En ese escenario es que aparece la posibilidad de una "rendición" ucraniana, algo que, hoy por hoy, parece una mala palabra para muchos. Algo impronunciable. Incluso en la boca del propio Papa Francisco.








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